¿Qué piensa la sociedad sobre el futuro?
En algún lugar del mundo…
Cuando pensamos en los movimientos migratorios, solemos asociarlos a situaciones extremas provocadas por guerras, cambios de régimen político o crisis económicas. Imágenes de pateras, saltos de vallas o campamentos forman parte del imaginario colectivo cuando hablamos de migración.
Sin embargo, no todas las personas que cambian de país lo hacen por necesidad. Ser nómada digital, buscar una mejor calidad de vida, disfrutar de un clima más favorable, estudiar, aceptar una oferta laboral o simplemente ahorrar durante unos años también son motivos suficientes para cambiar de lugar de residencia.
En un mundo cada vez más globalizado, conocer otros países y culturas es más sencillo que nunca. Las barreras idiomáticas también se han reducido gracias a la tecnología: hoy podemos aprender un idioma desde una aplicación móvil o comunicarnos prácticamente al instante desde cualquier lugar del mundo.
La digitalización también ha transformado nuestra relación con el lugar de origen. Mantener los vínculos familiares y sociales a distancia es mucho más sencillo que hace unas décadas. Mi tío viajó por primera vez a Colombia en barco y mi abuela recibió su primera carta semanas después. Hoy podemos aterrizar en otro país y enviar un WhatsApp diciendo simplemente: “Recién aterrizada”.
Son pequeños cambios que hacen que emigrar y establecerse en otro país ya no implique necesariamente romper con el lugar de origen. Las nuevas tecnologías han reducido muchas de las barreras que históricamente condicionaban la movilidad internacional.
¿Cómo están evolucionando los movimientos migratorios?
Si pensamos en cómo evolucionarán estos movimientos durante los próximos años y en las necesidades que surgirán alrededor de las personas que llegan a España y de los españoles que deciden establecerse en otros países, aparecen numerosas preguntas.
¿Existe una brecha en los servicios actuales? ¿Está preparada la oferta aseguradora para responder a las nuevas necesidades de estos colectivos? ¿Qué productos y servicios podrían necesitar las personas que viven entre dos países?
Para anticiparnos a estas cuestiones, primero es necesario comprender la situación actual de la migración en España.
España es, fundamentalmente, un país de acogida. Más de 10 millones de personas residentes en España han nacido en otro país, sobre una población de aproximadamente 49,5 millones de habitantes. Esto supone alrededor del 20 % de la población. Por otro lado, el número de residentes con nacionalidad extranjera se sitúa en torno a los 7,2 millones.
¿De qué países proceden los inmigrantes en España?
Entre los principales países de origen de las personas nacidas en el extranjero que residen en España se encuentran:
- Marruecos.
- Colombia.
- Venezuela.
- Rumanía.
- Ecuador.
- Argentina.
- Perú.
- Reino Unido.
Si nos centramos exclusivamente en la Unión Europea, los principales países de procedencia son Rumanía, Italia, Francia y Alemania.
En conjunto, alrededor de 4 millones de ciudadanos procedentes de la Unión Europea, la AELC y Reino Unido viven actualmente en España.
¿Cuántos españoles viven en el extranjero?
El movimiento también se produce en sentido contrario. Aunque en menor medida, millones de españoles han decidido establecerse fuera de España.
Los principales países de destino son Argentina, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.
Por tanto, para comprender las necesidades presentes y futuras de estos colectivos —tanto de los más de 10 millones de personas nacidas en el extranjero que viven en España como de los millones de españoles residentes fuera del país— es necesario analizar también por qué deciden emigrar y cuáles pueden ser sus planes a largo plazo.
¿Por qué emigran los españoles?
Las motivaciones de los españoles que deciden vivir en otro país son diversas. Entre las principales se encuentran las ofertas laborales, que representan alrededor del 60 % de los casos, seguidas de los estudios o becas (24 %), el aprendizaje de idiomas (23 %) y el interés por conocer otro país (17 %).
Estas motivaciones abren diferentes oportunidades para el sector asegurador.
Emigración por motivos laborales
Para los casi 2 millones de personas que se desplazan por motivos laborales surgen varias cuestiones.
Si su intención es regresar a España en algún momento, ¿podemos ayudarles mediante productos de vida ahorro que les permitan mantener su poder adquisitivo cuando vuelvan? ¿Podemos facilitar su reincorporación al mercado laboral español?
Actualmente existen seguros de viaje para expatriados, pero ¿están adaptados a las nuevas formas de movilidad internacional? También cabe preguntarse si podemos reforzar los servicios de telemedicina para personas que viven en países donde existen barreras idiomáticas o un acceso diferente a los servicios sanitarios.
En este sentido, la transformación tecnológica está modificando la relación entre las personas y las compañías aseguradoras. La evolución hacia nuevos modelos digitales abre la puerta a servicios más accesibles y personalizados, como demuestra la revolución digital del sector de los seguros.
Emigración por estudios o aprendizaje de idiomas
En el caso de los aproximadamente 1,2 millones de personas que se desplazan por motivos relacionados con los estudios, las becas o el aprendizaje de idiomas, también aparecen nuevas necesidades.
¿Disponemos de seguros de viaje adaptados a estudiantes y jóvenes que viven en el extranjero? ¿Existe una posible brecha o un doble aseguramiento entre el seguro de salud, la cobertura proporcionada por la entidad educativa y el seguro de viaje?
Comprender cómo se solapan estas coberturas puede ayudar a diseñar productos más sencillos, útiles y adaptados a las circunstancias reales de quienes estudian fuera de España.
¿Por qué eligen España los inmigrantes?
Las motivaciones de las personas que llegan a España son muy diferentes dependiendo de su país de origen y de su situación personal.
En el caso de los ciudadanos procedentes de la Unión Europea, algunos de los principales factores para elegir España son la calidad de vida, la jubilación, el clima y las posibilidades que ofrece para los nómadas digitales.
Estos perfiles también representan una oportunidad para el sector asegurador, que tendrá que entender mejor qué factores influyen en sus decisiones y qué necesidades pueden surgir a medida que su situación en España evoluciona.
Personas jubiladas que viven en España
En el caso de las personas jubiladas que deciden establecerse en España, cabe preguntarse si existe margen para desarrollar productos específicos.
¿Podemos ofrecer un seguro de dependencia adaptado a este colectivo? ¿Existe una oportunidad para desarrollar servicios de asistencia a domicilio que respondan a sus necesidades? ¿Cómo podemos facilitar su acceso a determinados servicios cuando mantienen vínculos familiares y económicos con su país de origen?
Nómadas digitales
El crecimiento del nómada digital introduce otro perfil con necesidades diferentes.
Una persona que trabaja de forma remota y cambia de residencia con frecuencia puede necesitar soluciones distintas a las de un residente tradicional.
¿Necesitará asistencia jurídica para su actividad profesional? ¿Están los seguros de hogar y de salud preparados para un estilo de vida más itinerante? ¿Podemos desarrollar productos de ahorro o planes de pensiones adaptados a personas que trabajan y residen en diferentes países a lo largo de su vida?
Además, factores como la seguridad ciudadana, el coste de vida o la evolución del clima pueden influir en la decisión de estos colectivos de permanecer en España a largo plazo. El riesgo climático y su impacto en el sector asegurador es, de hecho, una cuestión cada vez más relevante a la hora de anticipar cómo cambiarán nuestras necesidades de protección.
¿Qué necesidades tienen los inmigrantes extracomunitarios?
En el caso de las personas procedentes de países extracomunitarios, las motivaciones están relacionadas principalmente con la búsqueda de oportunidades laborales y económicas.
Aquí las preguntas se centran especialmente en el futuro de este colectivo.
¿Su estancia en España será temporal o estamos ante personas que han desarrollado un fuerte arraigo y cuya residencia será indefinida? ¿Estamos asistiendo ya a la consolidación de segundas y terceras generaciones?
Esta evolución puede tener un impacto directo sobre los productos aseguradores.
Por ejemplo, existen productos tradicionales como los seguros de decesos que podrían necesitar adaptaciones para responder a determinadas costumbres, necesidades de traslado o vínculos con el país de origen.
También aparecen oportunidades en productos de vida ahorro para quienes quieran regresar a su país en el futuro, así como en seguros de viaje diseñados para personas que mantienen una relación frecuente entre España y su lugar de origen.
Una nueva generación de clientes para el sector asegurador
Las diferencias culturales, económicas y sociales hacen que no todas las personas que llegan a España tengan las mismas expectativas sobre su futuro.
Para algunas, la estancia será temporal. Para otras, España se convertirá en su hogar durante décadas y, posteriormente, también para sus hijos.
Esto plantea una cuestión fundamental para el sector asegurador: ¿estamos considerando a estos colectivos como los clientes del futuro?
Comprender sus necesidades, sus hábitos de movilidad, sus vínculos con otros países y las diferentes etapas de su vida puede ser clave para desarrollar productos y servicios más adaptados.
La migración no es un fenómeno estático. Las personas se mueven por trabajo, estudios, familia, clima, calidad de vida o nuevas oportunidades. Y a medida que cambian las formas de vivir y trabajar, también cambian las necesidades de protección.
Son muchas las preguntas y las oportunidades que quedan por explorar.
Todo un mundo por descubrir.






